SEMBRAR UN RECUERDO ES UN LUGAR AFECTIVO Y SIMBÓLICO PARA LA MEMORIA: un lugar sensible y colectivo donde la experiencia individual encuentra sostén compartido y donde el recuerdo puede permanecer de otra manera.
A través del trabajo con fotografías, relatos y memorias familiares, se abre un círculo de palabra y creación. Cada participante transfiere una imagen significativa a papel germinable y la prepara para la siembra. Este gesto no es solo metafórico: convierte el recuerdo en una experiencia viva.
La germinación introduce tiempo, cuidado y acompañamiento. El archivo deja de ser estático y se transforma en un proceso que se riega y se observa crecer. La vida que emerge no reemplaza la ausencia, pero permite vincularse con ella desde otro lugar, mientras la imagen se integra lentamente a la tierra como parte de un ciclo de transformación.
Experiencia del taller:
– Día de los muertos, Banco de la República, 2025.